martes, 17 de agosto de 2010

Nació en el seno de una familia burguesa en Bourges, Francia el 14 de enero de 1841 y falleció en París el 2 de marzo de 1895. Fue su familia quien animó a Berthe y a su hermana Edma a iniciarse en el arte. Morisot demostró las posibilidades de las mujeres en las artes a fines del siglo XIX.

A la edad de 20 años, conoció a Camille Corot, importante paisajista de la Escuela de Barbizon. Éste la admitió como su discípula y la introdujo en los círculos artísticos. Pronto adquirió la técnica impresionista de pintar al aire libre, donde creaba pequeños cuadros y esbozos para grandes obras que terminaba en el estudio. Su primera participación en el Salón de París fue en 1864 con dos paisajes y continuó exhibiendo continuamente en el Salón hasta 1874, año de la primera exposición impresionista, en la que participó con “La Cuna”.

En 1868, conoció a Édouard Manet y en 1874 se casó con Eugéne Manet, su hermano menor. Ella fue la que convenció al maestro de pintar al aire libre y lo atrajo al grupo de pintores que sería posteriormente los impresionistas. Manet sin embargo nunca se consideró como impresionista, ni estuvo de acuerdo con exhibir junto al grupo. Morisot, junto a Pissarro, fueron los dos únicos pintores que tuvieron cuadros en todas las exposiciones impresionistas originales. Al igual que otras pintoras, fue relegada a la categoría de “artistas femeninas” por la temática de la vida cotidiana (mujeres, niños y escenas domésticas).



Pintaba la inmediatez, lo que veía en su vida normal. Como una mujer de la alta burguesía, estaba habituada a escenas domésticas, deportes campestres y un amplio círculo de mujeres y niños, ya que el mundo masculino les estaba vetado. El único hombre que pintó en sus cuadros es uno de su esposo.

Sin excepción, sus cuadros muestran unos temas equivalentes al de sus colegas masculinos. Degas, también de clase burguesa, pintaba ensayos de ballet, carreras de caballos y desnudos femeninos. Monet pintaba su jardín, sus hijos, etc. A pesar de esto, Morisot, junto a las otras maestras de la pintoras, quedó ensombrecida por el conjunto del movimiento y en especial de los pintores masculinos.



En muchas de sus pintura tomó a su hija de modelo; se puede decir que la pintó en todas las etapas de su crecimiento, casi como un álbum de fotografías.
A partir de 1880, la influencia de Renoir se refleja en su obra. La frescura luminosa de su paleta, la factura libre y vigorosa, así como, la atmósfera poética de sus lienzos, son reconocidos y admirados.

La vida de Berta Morisot se vió ensombrecida por la muerte de Édouard Manet en 1883, la de su esposo, Eugéne en 1892 y la de su hermana. Educó sola a su hija, Julie Manet, con quien mantuvo siempre lazos muy fuertes. Al morir a los 54 años, confió su hija a sus amigos, Edgar Degas y Stéphane Mallarmé. Está enterrada en el cementerio de Passy en París. En la actualidad, sus pinturas pueden alcanzar cifras de más de 4 millones de dólares.

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